Sinfonía No. 45 “Los adioses”

En el año de 1761, Haydn había sido contratado como maestro de capilla asistente por el príncipe Paul Anton Esterházy, y a la muerte de su patrón al año siguiente, el compositor se convirtió en la máxima autoridad musical en la corte del sucesor, Nicolás Esterházy, hermano de Paul Anton. Durante los siguientes 24 años, Hayden se dedicó asiduamente a componer música para la lujosa corte de Esterházy y a perfeccionar su estilo sinfónico aprovechando la disponibilidad de la muy buena orquesta que el príncipe tenía a su servicio. Sin embargo, no todo fue alegría durante esos 24 años, y uno de los momentos de mayor tensión entre el compositor y su patrón ocurrió en 1772.

El príncipe Nicolás, enamorado de su palacio en Esterháza, alargaba año con año sus vacaciones veraniegas, de modo que Haydn y los músicos de la orquesta se veían obligados a pasar más y más tiempo lejos de sus familias, muchas de las cuales se hallaban instaladas en la cercana ciudad de Eisenstadt. Un buen día, los músicos se quejaron de esta situación con Hayden y el compositor, siempre discreto y diplomático, decidió envíar un sutil mensaje al principe. Entonces, concibió y compuso su famosa Sinfonía No. 45, conocida como Los adioses, cuyo último movimiento es un tradicional presto que, sorpresivamente, da paso a un triste adagio. Durante la ejecución este adagio final, y por instrucciones expresas de Haydn en la partitura, los músicos debían dejar de tocar uno a uno, apagar las velas de sus atriles y retirarse del salón. Así se hizo el día que se estrenó la sinfonía en presencia del príncipe Nicolás, y los músicos fueron saliendo uno por uno hasta que al final sólo quedaron Haydn y el violinista Luigi Tommasini tocando suavemente sus violines con sordina. Finalmente Haydn y Tommasini dejaron de tocar, apagaron su vela y salieron del salón. Dice la historia que el príncipe Esterházy, hombre intuitivo y generoso, entendió el mensaje de inmediato y dijo:

“Bueno, si los músicos se van, lo mejor es que nos vayamos todos…”

Y al día siguiente, los cortesanos, los músicos y Haydn dejaron Esterháza para ir a reunirse con sus familias.

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